
El protagonista de nuestro relato es Don Tomás Martín Hernández, un líder nato y con amplia trayectoria en el ramo del corretaje de seguros. Sin tener conocimiento alguno sobre la materia, se aventuró a vender algunas pólizas, obteniendo resultados tan satisfactorios que muy pronto decidió a tomar un curso sobre seguros. Esta experiencia académica lo dotó de toda la teoría que necesitaría para alcanzar infinitos logros en la práctica.
Su talento, cualidades personales, relaciones comerciales y sobre todo su astucia para hacer negocios, llamaron la atención de un importante ejecutivo del mercado asegurador y fue así como, en 1990, descubrió el apasionante mundo de los seguros, destacándose de forma inmediata. Su espíritu ávido y sus ansias de superación infinitas sentaron las bases de una reconocida trayectoria, que le valió la confianza como intermediario con empresas del sector, especialmente las del ramo petrolero, ubicadas en la Costa Oriental del Lago.
La credibilidad de este visionario fue creciendo a la par de su cartera de clientes, hasta que un día supo que había llegado el momento de dar el gran paso hacia la independencia. El 10 de febrero de 1995, Don Tomás Martín realiza una jugada estratégica: la compra de una empresa de tradición llamada Hispanoamericana de Seguros Sociedad de Corretaje, la cual ofrecía sus servicios desde 1989, y que muy pronto cambiaría su nombre a Tomás Martín Hernández Sociedad de Corretaje.
Apoyado por su incondicional esposa, Doña Inés Añez de Martín, creó su propia organización de intermediación de seguros con sede en Ciudad Ojeda, utilizando sus iniciales como emblema y su nombre como escudo. Las letras TMH se convertirían en sinónimo de la seguridad de sus clientes y de una atención personalizada a los asegurados.
TMH Sociedad de Corretaje se fue convirtiendo en una empresa cada vez más sólida, acumulando en su haber importantes cuentas de la región central y un liderazgo irrefutable en la región occidental del país, afianzando operaciones y consolidándose especialmente entre el sector petrolero con cuentas de rango nacional e internacional.
El 2006 fue un año que la familia de TMH Sociedad de Corretaje nunca olvidará, ya que en esa fecha el fundador y creador del imperio asegurador abandonó la vida terrenal. Más allá de la tristeza, Don Tomás Martín Hernández dejó tras de sí un legado que aún hoy es plausible: una empresa fortalecida, considerada la Sociedad de Corretaje más grande en la Costa Oriental del Lago, con una cartera importante de clientes y el mayor número de primas cobradas, siendo considerada como una de las principales del país.
Tras la partida de Don Tomás Martín su señora, Doña Inés Añez de Martín asumió la presidencia de TMH Sociedad de Corretaje. Los hijos de su fundador, inspirados por la honorable trayectoria de su progenitor, también le siguieron los pasos; Daniel Martín desde la vicepresidencia de la Junta Directiva, y Bárbara Martín como Directora. Esta inyección de juventud llevó a la empresa a una nueva etapa, donde la tecnología pasó a formar parte importante de los procesos de intermediación de seguros.
Ciertamente, la visión gerencial de una nueva generación aportada por los hijos de Tomás Martín Hernández redimensionó a TMH Sociedad de Corretaje y la convirtió en la base de lo que en pocos años se erigiría como un consorcio llamado TMH International Group.
Convencido de las posibilidades expansivas del negocio, en el 2008 Daniel Martín Añez asume formalmente la presidencia ejecutiva del grupo de empresas. Era un paso natural, ya que este talentoso emprendedor, estuvo vinculado al negocio familiar, apoyando a sus padres y contribuyendo a fortalecer aún más el nombre de TMH Sociedad de Corretaje. Como joven profesional le brindó soporte en las áreas de tecnología, mercadeo y relaciones comerciales con clientes internacionales.
El compromiso tácito que contrajo la familia Martín Añez con Don Tomás es el motor que ha convertido a TMH Sociedad de Corretaje en una gigante dentro del mundo del seguro. Día a día demuestran con su trabajo, no sólo una aguda gestión gerencial, sino la dedicación y asertividad para alcanzar todas las metas que soñó el fundador de esta organización. Y lo están logrando, a través de la implementación de nuevas tecnologías que le han permitido estrechar aún más las relaciones con los clientes, pero sobre todo, a través de una mística de trabajo infinita, que sólo existe en el corazón de quien hace lo que ama. Ése es el secreto.
